Guía

¿Cuánto influye el kilometraje en el valor de un auto usado?

21 de setiembre, 2026Drivo
Tablero de un auto con el odómetro marcando 100.245 km

El kilometraje es una de las primeras cosas que miramos cuando evaluamos un usado. También es una de las más fáciles de interpretar mal.

Un auto con 100.000 km no necesariamente está muy caminado. Y uno con 50.000 km tampoco necesariamente vale mucho más solamente por tener menos kilómetros.

Los kilómetros importan, obviamente. A igualdad de modelo, año, versión y estado, una unidad con menos uso normalmente va a valer más que otra que recorrió bastante más.

El problema aparece cuando intentamos transformar eso en una regla simple.

No existe algo como “cada 10.000 km el auto pierde determinado porcentaje”. Por lo menos, no una regla que pueda aplicarse de la misma manera a todos los autos.

Para entender cuánto afectan realmente los kilómetros hay que mirar el número del odómetro junto con la edad del auto, el modelo, su estado, el mantenimiento que tuvo y cómo se está moviendo ese vehículo en el mercado usado.

Más kilómetros generalmente significan menor valor, pero no de forma lineal

Supongamos que tenemos dos autos idénticos.

Mismo modelo, mismo año, misma versión, mismo estado general. Uno tiene 60.000 km y el otro 120.000 km.

Es razonable esperar que el segundo valga menos.

Hasta ahí no hay mucha discusión.

Lo que no podemos hacer es asumir que por tener el doble de kilometraje vale determinado porcentaje menos. El mercado no funciona de una forma tan matemática.

Hay modelos donde el kilometraje pesa mucho. En otros, una unidad con varios kilómetros puede seguir teniendo buena demanda si es un auto conocido, fácil de mantener y con buen mercado de reventa.

Esto es algo que también venimos observando dentro de Drivo.

Cuando analizamos el interés de las automotoras, no encontramos una relación simple donde cada aumento de kilometraje implicara automáticamente una caída equivalente en el interés por el vehículo.

Autos con bastante uso siguen generando movimiento cuando el modelo, el estado y el valor tienen sentido.

Eso no significa que los kilómetros no afecten el precio. Significa que precio y demanda no son exactamente lo mismo.

No es lo mismo 100.000 km en cuatro años que en diez

Acá es donde mirar solamente el odómetro empieza a quedarse corto.

Tomemos dos autos que tienen exactamente 100.000 km.

Uno es modelo 2022.

El otro es modelo 2015.

Si hacemos una cuenta aproximada tomando 2026 como referencia, el primero recorrió alrededor de 25.000 km por año. El segundo, aproximadamente 9.000 km por año.

Dos autos, 100.000 km cada uno
Auto 20224 años de uso
Odómetro: 100.000 km
25.000 km por año
Auto 201511 años de uso
Odómetro: 100.000 km
9.000 km por año
Cuenta aproximada tomando 2026 como referencia. El mismo número en el tablero puede contar historias muy distintas.

Los dos dicen “100.000” en el tablero, pero cuentan historias bastante diferentes.

En el auto 2022 estamos frente a una unidad que tuvo un uso bastante intenso para su edad.

En el 2015, esos mismos kilómetros estuvieron repartidos durante más de diez años.

Por eso, además del kilometraje total, conviene mirar los kilómetros recorridos por año.

No existe un número mágico que determine qué es normal para todos los autos. El uso de alguien que maneja todos los días desde Canelones a Montevideo puede ser completamente distinto al de una persona que utiliza el auto únicamente los fines de semana.

Lo importante es entender si el kilometraje tiene sentido para la edad y el tipo de uso que tuvo el vehículo.

¿100.000 km es mucho para un auto?

Es probablemente la pregunta más común sobre kilometraje y la respuesta corta es: depende del auto.

Los 100.000 km tienen cierto peso psicológico. Es un número redondo y mucha gente lo utiliza como referencia cuando busca un usado.

Pero pasar de 99.000 a 101.000 km no cambia repentinamente el estado mecánico de un vehículo.

Lo que sí puede pasar es que alrededor de esos kilometrajes empiecen a coincidir varias cosas.

El vehículo ya tiene cierto desgaste acumulado. Dependiendo del modelo, pueden acercarse mantenimientos más importantes. Y parte de los compradores empieza a comparar esa unidad con otras que todavía están por debajo de los 100.000 km.

Por eso puede existir una diferencia de percepción.

Pero no usaríamos los 100.000 km como una frontera entre un auto “bueno” y uno “malo”.

Un auto con 120.000 km bien mantenido puede ser una compra mucho más lógica que otro con 70.000 km del que no conocemos prácticamente nada.

Año y kilometraje hay que mirarlos juntos

Cuando alguien dice que un auto “tiene muchos kilómetros”, la siguiente pregunta debería ser: ¿para qué año?

Un auto con tres años y 120.000 km seguramente tuvo una utilización intensa.

Uno con quince años y esos mismos 120.000 km cuenta una historia completamente distinta.

Y esto también influye al momento de vender.

Un vehículo relativamente nuevo con un kilometraje muy por encima de otras unidades similares puede quedar peor parado en una comparación directa.

En un auto más antiguo, en cambio, cierta cantidad de kilómetros ya forma parte de lo esperable. Ahí empiezan a ganar más peso otras variables como el mantenimiento, el estado general y la reputación que tenga ese modelo.

Por eso, cuando queremos saber si un auto tiene muchos kilómetros, la comparación más útil no es contra todos los usados.

Es contra otros autos parecidos.

Mismo modelo, generación similar, años cercanos y, si es posible, misma versión.

El modelo también cambia cuánto pesan los kilómetros

No todos los vehículos envejecen igual en la cabeza del comprador.

Hay modelos que tienen una reputación muy instalada en el mercado usado y siguen generando interés incluso cuando ya acumularon bastante uso.

También existen vehículos donde un kilometraje alto genera más dudas.

Esto puede estar relacionado con muchas cosas: reputación mecánica, costo de repuestos, facilidad de mantenimiento, tipo de motor, disponibilidad de unidades y hasta el uso para el que normalmente se compra ese vehículo.

En los datos que venimos mirando dentro de Drivo, modelos de alta demanda pueden seguir despertando interés aun con kilometrajes que, vistos de forma aislada, podrían parecer altos.

Por eso tampoco tiene demasiado sentido decir que “150.000 km son muchos” sin saber de qué auto estamos hablando.

150.000 km en una pickup utilizada para trabajar no se interpretan necesariamente igual que en un city car relativamente nuevo.

El mantenimiento puede importar tanto como el número

El odómetro cuenta cuánto recorrió el auto.

No cuenta cómo lo hizo.

Mecánico revisando el aceite de un auto junto a la libreta de servicios
El historial de mantenimiento cuenta lo que el odómetro no muestra.

Dos vehículos con 100.000 km pueden haber tenido vidas completamente distintas.

Uno puede haber hecho los servicios en fecha, tener historial de mantenimiento, cubiertas en buen estado y todos los trabajos preventivos correspondientes.

El otro puede tener menos kilómetros pero haber pasado años con poco mantenimiento.

Cuando una automotora evalúa un auto, el kilometraje es una de las señales. No es la única.

Esto tampoco significa que tener un buen historial haga desaparecer la depreciación asociada al uso. Un auto de 150.000 km sigue teniendo 150.000 km.

Lo que cambia es el contexto.

Hay una diferencia grande entre muchos kilómetros en un vehículo cuidado y muchos kilómetros en uno donde no sabemos qué se hizo durante los últimos años.

¿Qué pasa con los autos que tienen muy pocos kilómetros?

Tampoco hay que asumir automáticamente que cuanto menos, mejor.

Un kilometraje bajo para la edad normalmente ayuda al valor, pero igualmente hay que entender el auto completo.

Por ejemplo, un vehículo que recorrió muy poco durante muchos años puede haber pasado períodos largos detenido. Eso por sí solo no significa que tenga un problema, pero demuestra por qué el odómetro nunca debería ser el único criterio.

Además, cuando una publicación muestra un kilometraje inusualmente bajo para la edad del vehículo, es lógico que el comprador quiera entender su historial.

El kilometraje sirve para hacer preguntas.

No para responderlas todas.

¿Un auto con 150.000 km todavía puede tener buen mercado?

Sí.

Y esto se ve bastante claro en usados de varios años.

Llegado cierto punto, el comprador ya no está comparando ese vehículo contra uno prácticamente nuevo. Lo compara con otras unidades de edad, modelo y precio similares.

Si el modelo tiene buena salida, está correctamente mantenido y el precio refleja el uso que tuvo, puede seguir existiendo un mercado amplio.

Lo que suele cambiar es el valor.

Cuantos más kilómetros acumula una unidad frente a otras comparables, más difícil resulta defender el mismo precio.

Por eso un auto con mucho kilometraje no necesariamente es difícil de vender.

Puede ser difícil de vender al precio equivocado.

Kilometraje y demanda tampoco son exactamente lo mismo

Esta distinción es importante.

Los kilómetros pueden afectar bastante cuánto está dispuesta a pagar una automotora sin necesariamente hacer desaparecer el interés por el vehículo.

Supongamos un modelo que tiene muy buena salida.

Una unidad con kilometraje alto puede seguir siendo atractiva si entra a un valor que refleje correctamente ese uso.

En los vehículos que analizamos dentro de Drivo vimos justamente eso: el kilometraje por sí solo no alcanza para explicar qué autos generan interés y cuáles no. Lo contamos en detalle en qué autos están buscando las automotoras en Uruguay.

Modelo, valor y antigüedad cambian mucho la lectura.

Por eso, al vender un usado, no alcanza con pensar “tiene muchos kilómetros, nadie lo va a querer”.

La pregunta más útil es otra:

¿cuánto vale este auto, con este kilometraje, frente a otras unidades realmente comparables?

¿Y en un auto eléctrico?

Con los eléctricos hay que agregar otra variable.

Además de los kilómetros recorridos aparece el estado de la batería.

Dos eléctricos con el mismo kilometraje pueden no estar necesariamente en la misma situación si tuvieron patrones de uso, carga y degradación diferentes.

También entran en juego la garantía restante y la tecnología de batería de cada modelo.

En Uruguay todavía estamos en una etapa relativamente temprana del mercado de eléctricos usados como para sacar conclusiones generales sólidas sobre cuánto debería descontarse exclusivamente por kilometraje.

A medida que empiecen a aparecer más unidades usadas y con más años, probablemente podamos separar mucho mejor cuánto pesa el odómetro y cuánto pesa el estado real de la batería.

Por ahora conviene analizarlos caso a caso.

Entonces, ¿cuánto le resta el kilometraje al valor de mi auto?

No hay un porcentaje universal.

Y probablemente esa sea la respuesta más útil.

Para estimarlo bien, conviene mirar cinco cosas juntas:

  1. 1
    El modelo y la versión

    No todos los autos reaccionan igual al kilometraje.

  2. 2
    El año

    Los kilómetros tienen que tener sentido dentro de la edad del vehículo.

  3. 3
    Los kilómetros por año

    Un kilometraje alto puede ser mucho más llamativo en un auto nuevo que en uno que lleva diez o quince años circulando.

  4. 4
    El estado y mantenimiento

    El odómetro no muestra cómo fue cuidado el vehículo.

  5. 5
    El mercado

    Hay que comparar contra unidades realmente similares y entender qué interés existe hoy por ese modelo.

Si tu auto tiene 100.000 km, la pregunta no debería ser simplemente si 100.000 es mucho.

La pregunta debería ser si 100.000 km son muchos para ese modelo, ese año y el mercado en el que lo estás intentando vender.

Ahí cambia bastante la respuesta.

Cómo saber cuánto vale realmente tu auto

Mirar otras publicaciones puede servir como referencia inicial.

Pero hay que hacerlo con cuidado.

Comparar tu auto 2019 con otro del mismo modelo pero 2022, o con uno que tiene 70.000 km menos, puede llevarte a sacar una conclusión equivocada sobre el precio.

Y el precio publicado tampoco necesariamente es el precio al que ese auto se termina vendiendo. Lo explicamos en precio publicado vs precio de venta.

En Drivo analizamos cada vehículo con sus características concretas y lo conectamos con automotoras que pueden evaluarlo.

Eso permite pasar de una comparación general de publicaciones a ver cómo se posiciona realmente tu unidad dentro del mercado.

¿Querés saber cuánto vale tu auto con sus kilómetros?

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Preguntas frecuentes

¿100.000 km es mucho para un auto?+

No necesariamente. Hay que analizar esos 100.000 km junto con la edad, el modelo, el estado y el mantenimiento del vehículo. No significan lo mismo en un auto de cuatro años que en uno de diez.

¿Cuántos kilómetros por año son normales?+

No existe un número único que sirva para todos los casos. Más que buscar una cifra universal, conviene comparar el uso anual del vehículo con unidades similares de la misma edad y entender qué tipo de utilización tuvo.

¿Qué importa más, el año o el kilometraje?+

Ninguno debería analizarse por separado. Un auto relativamente nuevo con muchos kilómetros puede haber tenido un uso muy intenso, mientras que un vehículo más antiguo puede acumular el mismo kilometraje de forma completamente normal.

¿Un auto con 150.000 km puede ser una buena compra?+

Sí. El kilometraje es una variable importante, pero también hay que revisar mantenimiento, estado, historial, modelo y precio.

¿Cuánto baja el precio de un auto por kilometraje?+

No existe un porcentaje universal. El impacto cambia según modelo, año, versión, estado y cómo se compara el kilometraje con otras unidades similares.

Sobre los datos

Para este análisis utilizamos información agregada y anonimizada proveniente de vehículos y de la actividad de automotoras registrada dentro de Drivo.

Los datos disponibles permiten observar que el kilometraje debe analizarse junto con otras variables y que un kilometraje elevado no elimina automáticamente el interés por un vehículo.

Por ahora no consideramos que exista evidencia suficiente como para publicar una fórmula universal de depreciación por kilómetro ni un porcentaje fijo aplicable a todos los modelos.

A medida que aumente la cantidad de vehículos comparables dentro de la plataforma podremos analizar con mayor precisión cómo cambia el valor entre unidades del mismo modelo, año y versión con distintos niveles de uso.